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Las familias como minorías creativas: entre el gueto y la masa

Como punto de reflexión deberíamos preguntarnos ¿Qué genera FdB?

Como referencia, el P. Carlos tomó el Libro del Éxodo. El faraón, que ya no se acuerda de José, para dominar al pueblo de Israel le impide la natalidad y le impone el trabajo esclavo. ¿No estaremos viviendo hoy en día en nuestra sociedad una situación similar? El radical descenso de la natalidad y el trabajo esclavo dirigido al consumismo, en el que hay que producir mucho en menos tiempo. La natalidad es un tema de gran importancia. En el mundo occidental sólo EEUU tiene tasas de natalidad que permiten el reemplazo generacional. El sujeto rechaza generar porque rechaza haber sido generado, es como si quisiéramos reinventarnos.

Israel escapó en la Pascua del ángel exterminador. La Pascua fue, y es, una casa, un tiempo, un rito y una palabra. Esto es lo que genera una minoría creativa, que tiene un espacio, un tiempo, un rito y una palabra

En estos tiempos de riada, con una crisis eclesial, social y política, negar la  realidad nos deja sin solución. Ante la falta de esperanza y generatividad, ¿qué propuesta de camino tenemos?

1) Los lugares

La familia es un espacio, una casa, un lugar de relaciones, lejos de los “no-lugares” que son los espacios de la masa. El espacio típico del gueto es cerrado donde hay estigma, confinamiento e instituciones propias. Por el contrario, la familia genera lugares con pasado e identidad, generando ambientes donde la hospitalidad es importante. Saint Exupéry dice que el sentido de las casas cambia según el sentido del lugar que habita. La familia genera ambientes donde “salvar la semilla”, nombre elegido por el Cardenal Müller para denominar su nuevo libro, continuación del “Informe sobre la esperanza“, en referencia a las familias que sufrían los desbordamientos del río Po y elegían lo primero de todo resguardar las semillas  en la zona alta de las casas en vez de otros bienes materiales, y así asegurarse la siembra del año siguiente

En estos tiempos actuales de riada, con una crisis eclesial, social y política, negar la realidad nos deja sin solución. Ante la falta de esperanza y generatividad ¿qué propuesta de camino se nos muestra? El camino es la familia como minoría creativa.

¿Qué es la familia? Deberíamos acudir a la encíclica Lumen Fidei, 38 “La persona vive siempre en relación. Proviene de otros, pertenece a otros, su vida se ensancha en el encuentro con otros”, + Acceder al documento.

Es en la familia donde aprendemos a ser relacionales. En la familia no buscamos la autonomía, somos educados en la interdependencia. No se trata de una mera relación de amistad, de compañía, como propugnan algunos. Es una relación fundante que no se puede romper, al contrario de lo que sucede con la amistad. La verdad proviene del vínculo donde se produce la posibilidad de actuación.

Spencer propugnaba que las civilizaciones se movían en círculo: nacen, crecen, se desarrollan y mueren. Por el contrario Arnold Toynbee dice que las civilizaciones se regeneran mediante minorías creativas.

La familia es una minoría creativa que permite un paso creativo donde se da la Pascua

Las minorías creativas son aquellas que pueden regenerar una nueva civilización. En la familia aprendemos el “nosotros” como existencia y aprendemos el “nosotros” de Dios.

¿Qué lugares genera una minoría creativa?

Nosotros podríamos preguntarnos, ¿qué lugar es mi casa?, o ¿qué lugar es FdB? La casa es hospitalaria, no es un lugar cerrado, para evitar ser un gueto, generadora de ambientes, capaz de dar sentido a nuestras vidas

2) El tiempo de la familia

En el libro “¿Qué le está haciendo Internet a nuestros cerebros? + Acceder al documento, Nicholas Carr cita que hay un tiempo nuevo que se caracteriza por su fragmentación. Es el tiempo de la masa, un tiempo roto por las interrupciones de los móviles y de internet. Las estadísticas aportan que pasamos 5,5 horas conectados al móvil con 90 intervenciones. Cada llamada, cada intervención, fractura nuestro tiempo. Por su parte, el tiempo del gueto es la nostalgia

¿Cuál es el tiempo de la familia como minoría creativa? Es el tiempo de la memoria (los relatos) y de la promesa. Es el tiempo de caminar juntos, el tiempo nuevo del nosotros donde se puede dar la sintonía y la armonía. El hombre y la mujer tienen tiempos distintos, pero el “nosotros” del matrimonio tiene el tiempo de la memoria de la minoría creativa y de la promesa, de los compromisos. No son solo buenos propósitos: es compromiso firme de una promesa, y donde se enseña a hacer promesas. La teleología del aprender a mirar a largo plazo, al fin último.

3) La palabra

La familia también es el lugar donde aprendemos a hablar, no tiene que ver nada al lenguaje del analfabetismo afectivo de la masa y nada que ver con la jerga o lenguaje cerrado del gueto. En la familia generamos lenguaje, para comunicar, generamos cultura. Recordemos el teatro de la palabra que practicaba San Juan Pablo II. En familia se hablan palabras de verdad. En la familia hay que contar la verdad, la catequesis. Con palabras claras y sencillas, palabras de verdad

También deberíamos preguntarnos ¿en FdB estamos generando un lenguaje? Gracias a la palabra podemos transmitir la verdad. El mayor escándalo de la Iglesia no son los pecados sino la tentación de relativizar el bien y el mal. El mayor escándalo que puede dar la iglesia es que se deje de llamar por su nombre el bien y el mal

4) El rito

Los ritos son los gestos, los signos de pertenencia. ¿Qué signos de pertenencia generamos? La familia es una Iglesia en la carne. En ella prima la lógica de los sacramentos: hazlo y ya lo entenderás, entra en el rito, haz las prácticas (en cuanto forma de actuar cooperativa que realiza algo bueno, que persigue una excelencia). Por ejemplo, el Rosario en familia. Realizarlas juntos, porque en las prácticas se da el encuentro y la excelencia. El mismo rito nos va enseñando a comprenderlos. Las prácticas rituales son importantes, son formas de actuar preestablecidas que persiguen una excelencia. El rito no es un peso, son alas para volar.

El gueto no ofrece prácticas sino reproducción del pasado. El gueto no es transformativo, no es una semilla. El diablo copia, Dios genera vida. La creación supone crear, no imitar ni reproducir. La masa ofrece fragmentos, a saltos, falta de creatividad en las diversiones, en las relaciones.

¿Qué prácticas tenemos? Nuestros hijos las necesitan. La tentación es detenerse, debemos ser generadores de cultura, ya que hay una llamada a la misión. “Familia sé lo que eres” (Familiaris Consortio), es decir, lo que es una minoría creativa, generadora de cultura. Convertirnos en el nuevo San Benito que genera prácticas nuevas de ocio, de cultura, de educación

La minoría creativa es una semilla llamada a germinar, a generar instituciones en la sociedad, un mundo lleno de posibilidades. ¿Cuál es la postura estratégica de la familia para ser minoría creativa? El método cristiano, el modo de Cristo en el evangelio. El cristianismo es una cuestión de grandeza, no de persuasión (San Ignacio de Antioquia), de la grandeza de mostrar a Dios, el Bien, la Verdad y la Belleza. Crear espacios, colegios, ayudas, asesoramiento familiar (COFs).

Resumen de la conferencia pronunciada por el P. Carlos Granados el pasado día 26 de noviembre en el Colegio Stella Maris La Gavia, dentro de la actividad de Galilea organizada por FdB. La conferencia fue introducida por el consiliario de FdB, P. Juan de Dios Larrú, que centró el tema considerando hasta qué punto las familias generan un tejido formativo, si FdB es ya una minoría creativa y si no lo es aún, cómo tiene que serlo. El acto resultó ser todo un éxito en asistencia y organización.
Familias de Betania

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