Retiro del 4 de noviembre de 2017

El pasado sábado día 4 de noviembre tuvimos un retiro espiritual con el tema “La familia y la palabra profética”, donde nuestro consiliario el P. Juan de Dios Larrú expuso una meditación basada en Ap 10 8-11, el profeta es un mensajero de la palabra de Dios, un mensajero fiel, que anuncia, denuncia y notifica, es un ángel que desciende y que trae la luz, que trae una palabra que une y que nos tiene que llevar a devorar la palabra de Dios, una palabra que se hace amarga, pues hay un misterio en esa palabra que nos invita a la conversión y transformación. También hizo referencia Ex 15, 22-27, al agua de Mará que en el éxodo del pueble de Israel la encuentran amarga y que la transforma en dulce Dios, al igual que en Meribá (Ex 17), en ambos casos el pueblo murmura y desconfia de Dios , la murmuración es hablar lleno de amargura entre dientes, ¡qué difícil es hablar bien! Hay sitios donde hablamos mal. La Cruz donde se junta el agua y la sangre de Cristo, es donde aunque nos parezca amarga se transforma en dulce. El profeta no se queja, Jeremías dirá que “no sé hablar” igual que nosotros que no nos atrevemos, estamos llamados a la Santidad pero decimos “es que soy un desastre”. Es el miedo el que inhibe la palabra, que surge del silencio, primera forma de acogida. Dialogar es escuchar al otro, en el mundo de la comunicación ¡qué difícil es comunicarse!. La familia tiene que transmitir al mundo la palabra de Dios, no tenemos que tener miedo a esa comunicación. Adjuntamos un enlace para escuchar la meditación

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