Icono de la Virgen III

Todo tuyo soy maria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Totus tuus ego sum,

et omnia mea tua sunt.

Accipio te mea en el omnia.

Mihi cor tuum Praebe, María

 

Soy todo tuyo

y todas mis cosas te pertenecen.

Te pongo en el centro de mi vida.

¡Oh, María, dame tu corazón!

Todo tuyo soy María

Totus tuus

El Papa San Juan Pablo II no solo recitaba cada día esta oración, sino que escribía una parte en cada una de las páginas de sus homilías, discursos, encíclicas, en la parte superior derecha de las hojas.

De acuerdo con su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, tomó prestado el lema de la oración consagratoria de María que se encuentran en el libro ¨La devoción verdadera a María¨ por San Luis María Grignion de Montfort.

Juan Pablo II -"Totus Tuus. Esta fórmula no tiene solamente una característica piadosa, no es una simple expresión de devoción sino que es algo más que eso. La orientación hacia tal devoción se ha afirmado en mí en el período en el cual, durante la segunda guerra mundial, trabajaba como obrero en una fábrica. En un primer momento creí que me debía apartar un poco de aquella devoción mariana de la infancia, en favor del cristocentrismo. Gracias a san Luis Grignion de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios es, en cambio, justamente cristocéntrica, es más, está profundamente enraizada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y de la Redención".

[Juan Pablo II en "Varcare la soglia della speranza", Arnoldo Mondadori Editor, 1994]

 

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